domingo, 12 de abril de 2009

Aventuras en el tren

Antes que nada, Felices Pascuas a todos. Se me hace extraño trabajar en Domingo de Resurrección, pero es lo que pasa por hacerlo en Argelia. Es curioso, la legislación laboral argelina concede a los cristianos el día libre dos domingos, el de Pentecostés y el de Resurrección, asi como el Día de Navidad. Pero parece que la Embajada de España no aplica para sus ciudadanos los derechos que recoge la legislación argelina. No lo entiendo, pero la realidad es que hoy me toca trabajar. El Arzobispo emérito de Argel me había invitado además hoy a comer en su casa y he tenido que declinar la invitación. Y en lugar de acudir a la misa solemne de las 10h30 en la Catedral del Sagrado Corazón, al final de la cual tradicionalmente se reparten huevos de Pascua pintados a mano, me he tenido que conformar con la misa de primera hora de la mañana, que al mismo tiempo se emitía por la radio.

Y ahora vamos con lo que tenía ya pensado para hoy, que tendrá ración doble, porque a la tarde colgaré un par de fotos de trenes, para deleite de los que me las han solicitado.

Contaba hace una semana cómo fui a Orán en tren y que otro día explicaría la parte anecdótica del viaje, ésa que siempre va conmigo por mi tendencia al despiste.

Acudí a la estación de Agha, en Argel, con tiempo suficiente para comprobar los horarios y las paradas. Afortunadamente, la información también se ofrece en francés y existen carteles, como el de la fotografía, que indican los horarios.

Compré mi billete y me fui a buscar por los alrededores de la estación comida y bebida para el viaje. Había leído que el tren dispone de vagón restaurante, pero llevo el tiempo suficiente en Argelia para saber que pueden darse mil y una circunstancias para que casualmente ese día el vagón rstaurante esté cerrado o no tenga nada.

Tras comprarme un chawarma y una botella de bebida en las proximidades, paré a sacarme una fotografía con mensaje, de esos que pasan desapercibidos para la mayoría, pero no para quien quiero que lo reciba. Es la siguiente.
Creo que en el restaurante en el que compré el chawarma se me cayó el billete de tren y alguno más de banco, que llevaba en el bolsillo de atrás del pantalón. Al llegar a la estación no fui capaz de encontrarlo. En mi desesperación recurrí a la ventanilla en la que había comprado el billete para ver si podían darme un duplicado, porque la reserva llevaba número de asiento asignado; pero naturalmente me dijeron que no. Aún así, me franquearon la puerta del andén para que pudiera explicar el caso al revisor. Con la autorización de este último monté en el tren sin billete. La gente no respeta el asiento que se le asigna, se sienta donde le parece y me encontré con que el asiento que yo creía recordar que era el mío estaba ocupado; pero no podía estar seguro ni mostrarle al revisor la circunstancia, porque casi ningún pasajero se había sentado en su lugar correcto.

Durante el trayecto pasaron varias veces a verificar que todos los viajeros íbamos provistos de nuestros billetes. Las dos primeras me dijeron que me tomara todo el tiempo que quisiera, que siguiera buscando. En cambio, en mi mismo vagón apareció un pasajero sin billete que fue desalojado de forma bastante violenta. Pero en Chlef se realizó un cambio de revisor y el nuevo fue menos tolerante, no había asistido a mis momentos de angustia en el andén de Argel y no estaba dispuesto a que llegara a mi destino sin pagar... Sin pagar por segunda vez, claro. Y me propuso cobrarme sólo medio trayecto, algo más de setecientos dinares. La realidad era que yo viajaba sn billete y que tenía perfecto derecho a cobrarme la tarifa completa, así que em mostré sinceramente agradecido.

Al regreso tuve que adquirir un nuevo billete en Orán. Y con él guardado en sitio bien seguro me fui a pasear por la ciudad. Sin embargo, mi espíritu de despistado me guardaba otra sorpresa. Al salir del Hotel Royal y de fotografiar un mueble antiguo, que reproduzco un poco más arriba en este post, miré mejor la hora de mi reloj, porque tuve la sensación de que me estaba equivocando. Fue algo intuitivo, acababa de mirar la hora un par de minutos antes, pero algo me decía que tenía que comprobarlo mejor. Y, efectivamente, no faltaba una hora y diez minutos para que saliera mi tren, sino exactamente diez minutos. Salí corriendo y en mitad de la calle me puse delante del primer taxi que vi, aunque iba ocupado. Le expliqué lo que me ocurría y me dijo que no podía llevarme, así que salí corriendo a interceptar otro. Sin embargo, me llamó ese primer taxi para que me subiera, gracias a la gentileza de la pasajera que llevaba. Se saltó un par de cruces con bastante tráfico, condujo un buen tramo en dirección prohibida y llegué a la estación cuando aún faltaban cuatro minutos para la salida del tren.

Desde luego, viajar conmigo garantiza la aventura.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Anda que... lo que no te pase a ti!
Un beso,
Laia

José Antonio Doñoro  dijo...

Bueno... estas cosas tienen su encanto. Yo las disfruto. Y más me vale que sea así, auqneu como en este caso haya perdido un billete pro el que había pagado 22 euros.

Alejandra T dijo...

hola ANTONIO!! GRACIAS por el informe de hoy, y mira que te pasan cosas!! bueno, peor a mi,hace 20 años, el dia que me case, a la noChe deberia salir de viaje DE LUNA DE MIEL, y perdi, por no llegar a tiempo los pasajes a CORDOBA, argentina, NO POR MI, SOLO QUE MI EX MARIDO, SE FUE DE FESTEJOS CON SUS AMIGOS Y SE OLVIDO del viaje !!! ahora me rio, (divorciada) pero esas cosas pasan
BUENO, FELICES PASCUAS A TODOS Y UN BESO GRANDE, DESDE ARGENTINA!!

Alejandra T dijo...

ANTONIO, te puedo pedir, si tienes alguna foto o algun comentario dela ciudad de IDI-LAKHDAR (AIN DEFLA) me gustaria tener tu opiniom ,si es un pueblo o una pequeña ciudad, nol ogro encontrar datos en internet.gracias por escucharme siempre y un beso enorme!!!

seronero dijo...

Por lo que cuentas, el gremio de taxistas es el que mejor funciona en todo el mundo.

Saludos.

maica dijo...

Hola José!!!

Sustraer q verbo tan significativo.

A mi m paso algo parecido en una estación de autobús, pero en Granada, m refiero a lo del verbo.

Una señora q podía ser mi madre se sentó a mi lado y cuando tuvo oportunidad se llevo mi bolso como si de un suvenir se tratara con billetes y todo.

Desde entonces miro a las madres de otra perspectiva.


¡No me fio ya ni de mi madre!

La pobre con lo buena q es,"un besito mami ,q te quiero"

Otro pa tí.

José Antonio Doñoro  dijo...

Pero que conste, Maica, que a mí no me robaron nada, que fue seguramente culpa mía, que se me caería.
Que te perdone tu pobre madre por esa desconfianza. Un beso.